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La Tragicomedia de Calisto y Melibea fue publicada por primera vez en 1499. A partir de 1519 pasó a denominarse La Celestina, que era el nombre de la vieja alcahueta y chismosa que arregló los amores entre Calisto y Melibea.

Tragicomedia de Calisto y Melibea
(Fragmento: Diálogo de Celestina y Melibea)

ALISA.-  Pues, Melibea, contenta a la vecina en todo lo que razón fuere darle por el hilado. Y tú, madre, perdóname, que otro día se vendrá en que más nos veamos.

CELESTINA.-  Señora, el perdón sobraría donde el yerro falta. De Dios seas perdonada, que buena compañía me queda. Dios la deje gozar su noble juventud y florida mocedad, que es tiempo en que más placeres y mayores deleites se alcanzarán. Que, a la mi fe, la vejez no es sino mesón de enfermedades, posada de pensamientos, amiga de rencillas, congoja continua, llaga incurable, mancilla de lo pasado, pena de lo presente, cuidado triste de lo por venir, vecina de la muerte, choza sin rama que se llueve por cada parte, cayado de mimbre que con poca carga se doblega.
MELIBEA.-  ¿Por qué dices, madre, tanto mal de lo que todo el mundo con tanta eficacia gozar y ver desea?
CELESTINA.-  Desean harto mal para sí, desean harto trabajo. Desean llegar allá porque llegando viven y el vivir es dulce y viviendo envejecen. Así que el niño desea ser mozo y el mozo viejo y el viejo, más; aunque con dolor. Todo por vivir, porque dicen «viva la gallina con su pepita». Pero, ¿quién te podría contar, señora, sus daños, sus inconvenientes, sus fatigas, sus cuidados, sus enfermedades, su frío, su calor, su descontentamiento, su rencilla, su pesadumbre, aquel arrugar de cara, aquel mudar de cabellos su primera y fresca color, aquel poco oír, aquel debilitado ver, puestos los ojos a la sombra, aquel hundimiento de boca, aquel caer de dientes, aquel carecer de fuerza, aquel flaco andar, aquel espacioso comer? Pues ¡ay, ay, señora!, si lo dicho viene acompañado de pobreza, allí verás callar todos los otros trabajos, cuando sobra la gana y falta la provisión, que jamás sentí peor ahíto que de hambre.
MELIBEA.-  Bien conozco que hablas de la feria según te va en ella. Así que otra canción dirán los ricos.
CELESTINA.-  Señora hija, a cada cabo hay tres leguas de mal quebranto. A los ricos se les va la gloria y descanso por otros albañales de asechanzas que no se parecen ladrillados por encima con lisonjas. Aquel es rico que está bien con Dios; más segura cosa es ser menospreciado que temido. Mejor sueño duerme el pobre que no el que tiene de guardar con solicitud lo que con trabajo ganó y con dolor ha de dejar. Mi amigo no será simulado, y el del rico sí. Yo soy querida por mi persona, el rico por su hacienda. Nunca oye verdad, todos le hablan lisonjas a sabor de su paladar, todos le han envidia. Apenas hallarás un rico que no confiese que le sería mejor estar en mediano estado o en honesta pobreza. Las riquezas no hacen rico, mas ocupado; no hacen señor, mas mayordomo. Más son los poseídos de las riquezas que no los que las  poseen. A muchos trajo la muerte, a todos quita el placer, y a las buenas costumbres ninguna cosa es más contraria. ¿No oíste decir «durmieron su sueño los varones de las riquezas y ninguna cosa hallaron en sus manos»? Cada rico tiene una docena de hijos y nietos que no rezan otra oración, no otra petición, sino rogar a Dios que le saque de medio de ellos. No ven la hora que tener a él so la tierra y lo suyo entre sus manos y darle a poca costa su morada para siempre.
MELIBEA.-  Madre, gran pena tendrás por la edad que perdiste. ¿Querrías volver a la primera?
CELESTINA.-  Loco es, señora, el caminante que, enojado del trabajo del día, quisiese volver de comienzo la jornada para tornar otra vez a aquel lugar, que todas aquellas cosas cuya posesión no es agradable, más vale poseerlas que esperarlas, porque más cerca está el fin de ellas cuanto más andado del comienzo. No hay cosa más dulce ni graciosa al muy cansado que el mesón. Así que, aunque la mocedad sea alegre, el verdadero viejo no la desea, porque el que de razón y seso carece, cuasi otra cosa no ama sino lo que perdió.
MELIBEA.-  Siquiera por vivir más, es bueno desear lo que digo.
CELESTINA.-  Tan presto, señora, se va el cordero como el carnero. Ninguno es tan viejo que no pueda vivir un año, ni tan mozo que hoy no pudiese morir. Así que en esto poca ventaja nos lleváis.
MELIBEA.-  Espantada me tienes con lo que has hablado. Indicio me dan tus razones que te haya visto en otro tiempo. Dime, madre, ¿eres tú Celestina, la que solía morar a las tenerías cabe el río?
CELESTINA.-  Hasta que Dios quiera.
MELIBEA.-  Vieja te has parado. Bien dicen que los días no van en balde. Así goce de mí, no te conociera, sino por esa señaleja de la cara. Figúraseme que eras hermosa. Otra pareces, muy mudada estás.
LUCRECIA.-  ¡Ji, ji, ji! ¡Mudada está el diablo! ¡Hermosa era con aquel su «Dios os salve» que traviesa la media cara!
MELIBEA.-  ¿Qué hablas, loca? ¿Qué es lo que dices? ¿De qué te ríes?
LUCRECIA.-  De cómo no conocías a la madre.
CELESTINA.-  Señora, ten tú el tiempo que no ande, tendré yo mi forma que no se mude. ¿No has leído que dicen «vendrá el día que en el espejo no te conozcas»? Pero también yo encanecí temprano y parezco de doblada edad. Que así goce de esta alma pecadora y tú de ese cuerpo gracioso, que de cuatro hijas que parió mi madre, yo fui la menor. Mira cómo no soy vieja como me juzgan.
MELIBEA.-  Celestina, amiga, yo he holgado mucho en verte y conocerte. También hasme dado placer con tus razones. Toma tu dinero y vete con Dios, que me parece que no debes haber comido.

Fernando de Rojas
(Hacia 1473/1476-1541)

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icono melibea celestina Lee detenidamente el fragmento de La Celestina y responde a las siguientes cuestiones:

1. Celestina es un personaje literario muy popular. Aquí habla con Melibea, ¿en qué acto de la obra tiene lugar este diálogo? (Escribe previamente tu nombre, apellidos y curso al que perteneces.)


2. Celestina es la vieja que sabe muchas cosas y que las va contando de casa en casa. Su saber es popular y habla encadenando refranes. Escribe algunos de estos refranes.


3. Explica el significado de los refranes que has seleccionado en la pregunta anterior.


4. Algunos de los refranes que dice Celestina tienen versión moderla. Escríbelos.


5. Celestina es vieja y pobre y tiene unas opiniones muy especiales acerca de las cosas de la vida, ¿qué piensa de la juventud y de los ricos? ¿Siente ella nostalgia de su juventud?


6. Celestina es un personaje muy particular, lo que dice ella no lo dice cualquiera. Comenta esta frase: "(...) el que de razón y seso carece, cuasi otra cosa no ama sino lo que perdió.


7. Según Celestina, ¿qué hay que hacer para ser feliz?


8. Melibea, que es joven y rica, ¿es de la misma opinión que Celestina? ¿Qué impresión le causa todo lo que oye? ¿Por qué?

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